Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 19 de junio de 2025 por Catharine Li y fue traducido al español por Anirudh Karunakaran.
Desde que comenzó el verano, un estudiante indocumentado —a quien en adelante llamaremos Alex por razones de seguridad— ha estado trabajando en dos empleos, sumando más de 55 horas por semana, para ahorrar lo más posible antes de que comience el semestre. La realidad de una matrícula casi triplicada, que asciende a $50,000 por semestre, pesa fuertemente sobre su mente.
Durante 24 años, la Ley Dream de Texas otorgó a estudiantes como Alex, que no eran ciudadanos ni residentes permanentes, la posibilidad de pagar matrícula estatal si habían vivido en Texas durante al menos tres años y firmaban una declaración jurada expresando su intención de solicitar la residencia permanente. Según Every Texan, en 2021, 20,137 estudiantes firmaron esta declaración. Un juez federal anuló la ley el 4 de junio, el mismo día en que se presentó la demanda, apenas dos días después del fin de la 89ª sesión legislativa de Texas.
Durante esta sesión, legisladores estatales presentaron al menos nueve proyectos de ley con el objetivo de derogar la Ley Dream. Aunque ninguno fue aprobado, expertos legales señalaron que la revocación repentina de esta política probablemente afectará a miles de estudiantes indocumentados en el estado.
“Está claro que la voluntad de la legislatura no era derogar la Ley Dream”, dijo Kassi Gonzalez, abogada principal del Proyecto de Derechos Civiles de Texas. “Cuando Estados Unidos demandó al estado de Texas, todo sucedió en cuestión de seis horas, con muy poco tiempo para que las personas interesadas en el caso pudieran intervenir y defender la constitucionalidad de la ley.”
Alex recibió una beca basada en méritos para estudiar ingeniería en UT. Al ser el primero en su familia en asistir a la universidad, también tuvo que navegar el proceso de admisión sin la ayuda de sus padres, lo que incluyó llenar a mano la Solicitud de Ayuda Financiera Estatal de Texas, que recién en 2024 se digitalizó. Más adelante, Alex se convirtió en un ejemplo para su hermano menor, quien también entró a la universidad un año después.
“Como estudiante indocumentado, realmente no estás seguro en ningún lugar”, dijo Alex. “Tuve suerte. Tuve una gran mentora. Ella me ayudó a encontrar una forma de ir a la universidad y me dijo que los estudiantes indocumentados podían estudiar, especialmente aquí en Texas, gracias a la Ley Dream”.
Con orientación limitada por parte de su asesor académico y Texas One Stop, Alex dijo que su situación reflejaba la de muchos otros estudiantes indocumentados “en el limbo”, tratando de entender qué opciones de ayuda financiera tenían disponibles en el corto plazo antes de que comenzara el semestre de otoño.
“Todo se reduce al ingreso”, dijo Alex. “Es difícil, y no quiero poner a mi mamá y a mi papá en la situación de tener que decidir a cuál de nosotros pueden apoyar.”
La Universidad no pudo comentar sobre el cronograma de cumplimiento ni si comunicará a los estudiantes posibles cambios en su tasa de matrícula para el próximo año académico.
En 2022, había aproximadamente 57,000 estudiantes indocumentados matriculados en universidades y colegios de Texas, según los datos más recientes de la Alianza de Presidentes sobre Educación Superior e Inmigración.
Un grupo de estudiantes indocumentados, representado por la organización de derechos civiles mexicoamericana MALDEF (Fondo Mexicano Americano para la Defensa Legal y la Educación), presentó una moción la semana pasada para intervenir en la demanda contra la Ley Dream de Texas.
Dado que se llegó a una decisión antes de que se presentara la moción de intervención, los próximos pasos dependerán del fallo del juez federal Reed O’Connor, explicó Gonzalez. Dijo que no está claro cuánto tardará el proceso, ya que los jueces generalmente tienen la facultad de manejar los casos a su propia discreción.
Por ahora, Alex vive el día a día y considera tomar solo una o dos clases por semestre para evitar el costo de una carga académica completa.
“Solo quiero decirles a los estudiantes indocumentados de UT, o de cualquier universidad pública en Texas, que no están solos”, dijo Alex. “Sé que parece que el sistema está claramente en nuestra contra en este momento, pero nuestros sueños siguen siendo válidos. Mi mensaje para ellos es que sigan presentes, que sigan luchando y que sepan que hay toda una comunidad allá afuera peleando por ustedes”.
