Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 2 de febrero de 2026 y fue traducido al español por Suguey Carmona el 3 de febrero de 2026.
Michel Foucault citó famosamente el concepto de un panóptico para describir un sistema de poder que no depende de vigilancia constante, sino de la posibilidad de ser observado. Cada prisionero no necesita estar vigilado constantemente; más bien, la incertidumbre es el mecanismo de control. Con la accesibilidad de la inteligencia artificial, muchas universidades han intentado una estructura similar – aunque no haya un método claro, la novedad y desconocimiento de nueva tecnología son suficientes para justificar precaución.
Sin embargo, a medida que tanto los estudiantes como los profesores han comenzado a reconocer la incapacidad de distinguir el trabajo orgánico de los estudiantes y el generado por IA, este panóptico está desapareciendo lentamente. Los modelos de detección de IA han creado una ansiedad fluctuante y surgen conflictos éticos entre los estudiantes, ya que un comportamiento que es celebrado en un salón de clase puede ser castigado en otro.
Los profesores necesitan apoyo en su esfuerzo de crear reglas en el salón de clase sobre IA generativa que no solo sean lógicas para la clase, sino también
ejecutable. Las preguntas de cómo la IA se usa en la educación superior se han hecho un problema urgente, y se espera que los profesores asuman el papel de arquitectos y vigilantes, decidiendo qué deben ser las regulaciones de Ia IA y cómo se mantienen. UT necesita preparar más a sus profesores para construir estas reglas e identificar maneras de aplicarlas, con el uso de recursos y plataformas de discusión.
“Quiero sentir como que mi universidad apoya mi decisión de no usar IA en clase y de encontrar maneras de asegurar que los estudiantes estén recibiendo la mejor educación que yo les pueda dar”, dijo la profesora de inglés Deb Olin Unferth. “Siento que se ha hablado mucho sobre lo increíble que es la IA, y si pudiéramos tener una conversación, o un poco de apoyo en la otra dirección, hay cosas que podemos aprender sin IA.”
Algunas universidades sienten que sigue siendo aceptable usar IA para propósitos suplementarios. Sin embargo, los departamentos de humanidades pueden estar sufriendo particularmente por esta incertidumbre debido a la frecuencia de tareas largas para hacer en casa, como ensayos o cuentos cortos. Los profesores de estas clases dependientes de escrituras pueden tener más dificultad creando políticas de prohibición de IA porque todavía no hay una manera particular de enforzar el sistema. La profesora de filosofía, Kathleen Higgins, habla sobre lo difícil que es identificar los usos de IA en el trabajo de los estudiantes.
“Obviamente no se puede establecer que solo porque alguien usa muchos guiones en su escritura que IA ayudó, aunque aparentemente IA tiene más amor por ellos que un estudiante regular. Es imposible probar que alguien haya usado IA”, dijo Higgins.
Ahora, puede ser una gran demanda esperar que la administración de UT resuelva un problema que aún no tiene respuesta. No hay solución para el carácter de caja negra de la IA, y un estudio de más de 12 de los programas de detección de IA más usados ha encontrado que los ha encontrado no ser ni confiables ni acertados. Además, lo más seguro es que no haya una solución universal que se pueda usar de la misma manera en todos los departamentos y áreas de estudio, a lo menos en el futuro cercano.
“Cualquier cosa que sea muy rígida o diseñada para aplicación universal, no creo que sea muy útil”, dijo Higgins. “Hay una cierta cantidad de creatividad en el uso de IA con la que la gente pueda interactuar… el problema es que bloquea otros tipos de creatividad.”
Sin embargo, ignorar el problema no va a crear una solución más productiva. Los profesores han encontrado maneras de aplicar sus reglas, un problema que sigue siendo urgente y todavía ocupa una solución en el presente. Unferth ha reestructurado las tareas de escritura para que incluyan más contenido de clase y también elementos escritos a mano. Unferth explica cómo ella creó su política de “no-uso” y cambios en sus clases.
“He creado esto en mayoría yo sola a través de conversaciones que he tenido con otros profesores”, dijo Unferth. “ He estado en conversación constante con otros profesores, no solo en esta universidad, sino en muchas universidades.”
Aunque no existe una solución clara, UT puede ayudar dando más apoyo a los profesores que están lidiando con este problema directamente. Aunque cada clase es diferente y requiere su propia solución sutil, UT debería ayudar a consolidar recursos e información para apoyar la gran decisión que, al final del día, ha causado una carga para cada profesor individualmente.
