Nota del Editor: Este artículo fue escrito originalmente por Jacob Brown el 25 de marzo de 2026 y traducido al español por Jammie Carrillo.
Amigos y familiares se reunieron afuera mientras dos hombres vestidos de negro practicaron silenciosamente una pieza con guitarras clásicas.
El auditorio de Jessen alojó la segunda interpretación de “Canción artística y arias latinoamericanas e ibéricas” en la sala Homer Rainey el lunes 23 de marzo. Alexis Velazquez, estudiante de posgrado del Departamento de Etnomusicología, organizó la actuación musical, con la participación de una mezcla de estudiantes, educadores y músicos profesionales. El programa consistió de 16 canciones, totalmente en español, provenientes de Latinoamérica y la península ibérica, sirviendo como una celebración de las culturas.
La noche empezó con un impresionante espectáculo de Afsaneh Esfandiari, educadora de música cursando un doctorado en artes musicales (DMA) en pedagogía vocal, quien subió al escenario con un vestido blanco ondulante y mangas largas y caídas. Al tocar “Me llaman la primorosa” de Manuel Nieto y Gerónimo Giménez, Esfandiari deslumbró a la audiencia con impresionantes adornos vocales y ejercicios divertidos de llamada y respuesta entre ella y el pianista Yueqi Zhang. La canción actuó como un animado comienzo a una maravillosa noche de música.
Zhang, pianista colaborativo y entrenador de ópera, tocó al lado de muchos vocalistas y se quedó en el escenario para acompañar a la estudiante de tercer año de presentación vocal, Isabella Thornton, mientras interpretaba dos canciones de Fernando Obradors. “Con Amores La Mi Madre”, una canción lenta y sombría, contrastó la energía de la pieza anterior. Por otro lado, la siguiente canción, “Chiquitita La Novia”, rebosó con vida y diversión. Thornton le añadió carácter a la actuación por medio de su presencia escénica con meneos de hombros, sonrisas juguetonas y un aplauso repentino, como si estuviera atrapando una mosca. Su naturalidad y comodidad en el escenario demostró su potencial como artista.
Vaishnavee Sundararman, una estudiante de cuarto año de música coral, realizó una de las actuaciones más espectaculares de la noche con su interpretación de “Escúchame” de Daniel Catán de la ópera Florencia en el Amazonas. A pesar de ser una de las piezas más largas, Sundaram cantó completamente de memoria mientras exhibía su estamina vocal. Su voz llenó el auditorio mientras se movía con destreza entre versos serios y ligeros, destacando su rango vocal. Los acentos deslumbrantes de su vestido solo añadieron al esplendor de su actuación.
Un punto culminante de la noche fue la colaboración de Kaylyn Caudillo, estudiante de cuarto año en la carrera de música, radio y televisión, y la banda mariachi de UT para presentar “Luz de luna” de Alva Carillo. El sonido de las trompetas rebotó entre las paredes del auditorio mientras las cuerdas tocaban sus melodías. La banda tocaba con suavidad mientras Caudillo cantaba al lado de sus colegas músicos. La unión de sonidos le aportó una sensación de llenura a la pieza, encapsulando al auditorio en su canción.
Para finalizar la noche, Frida Hernandez Villarreal, graduada de UT, tomó el escenario con un vestido rojo acompañado con una flor roja en su cabello. Omar y Fernando Hernandez la acompañaron con sus guitarras durante su conmovedora actuación de “La Llorona” de Chavela Vargas. El dulce, romántico sonido de la guitarra complementó el canto apasionante de Frida. Al actuar la canción sombría con belleza, logró crear un ambiente de gravedad artística para despedir la noche.
La actuación demostró la maestría y el talento artístico de los Longhorns, trayendo la belleza de la música latinoamericana e ibérica a los Forty Acres.
