Nota del Editor: Este artículo fue originalmente publicado por Caris Gray el 25 de marzo de 2026 y fue traducido por Valeria Solis.
Durante los últimos meses, miles de estudiantes han participado en huelgas estudiantiles en contra del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) a través de los Estados Unidos. Se producen a raíz de las deportaciones masivas conducidas por ICE, junto con la muerte de Renee Good y Alex Pretti. Alrededor de 500 estudiantes dentro del Distrito Escolar Consolidado de Hays en Kyle, Tejas, salieron de sus clases para participar en una manifestación en el centro. La policía arrestó a dos menores de edad en el evento, ganando la atención del gobernador Abbott.
El Gobernador Abbott prontamente publicó en X sobre la situación, amenazando con tomar acción legal y cortar fondos a las escuelas y facultad que permita que las huelgas sucedan.
“Era hora que estudiantes como estos fueran arrestados,” escribió Abbott. “Lastimar a alguien es un crimen – incluso para los estudiantes. Huelgas disruptivas permitidas por las escuelas conducen a este tipo de caos. Las escuelas y empleados que permitan este tipo de comportamiento deberían ser tratados como co-conspiradores y no deberían ser inmunes al comportamiento criminal. También estamos investigando para quitarles los fondos a escuelas que abandonan su tarea de educar a nuestros niños con el currículo requerido por la ley”.
El Departamento de Policía de Kyle ha clarificado que los arrestos no estuvieron relacionados con las huelgas. Sin embargo, las escuelas no deberían ser castigadas si los estudiantes deciden organizar independientemente una huelga como manifestación de protesta. Mientras la Primera Enmienda no considera las huelgas como forma de discurso protegido, es una de las pocas maneras en las cuales los estudiantes pueden participar civilmente como una voz colectiva. En el 2021, ¼ de la población de los Estados Unidos de más de 3 años de edad estaba compuesta por estudiantes, y las huelgas han sido, por décadas, una de las formas de manifestación más influyentes.
“Muchos de estos estudiantes son… hijos de inmigrantes, y sienten que es su turno de alzar la voz, por sus padres, por la gente que no puede estar afuera en las calles, que tienen miedo de estar en las calles, que han sido deportadas anteriormente,” dijo Daniela Renovales, responsable de divulgación y alianzas de Lincoln-Goldfinch Law. “(Ellos quieren) decirle a su comunidad cómo se sienten y que están indignados por lo que está pasando con la administración actual.”
Las huelgas funcionan por una variedad de razones, pero una de las más importantes es que dependen del retiro de participación en el proceso de negocios cotidianos. Entre más gente se rehúsa a interactuar con el sistema actual, más se inclina la gente de poder prestar atención. Aunque las huelgas no son libertad de expresión protegidas, debido a que interrumpen las funciones escolares, ese es exactamente el punto – protestar tras la interrupción.
Abbott también escribió que “AISD usa dinero de los contribuyentes para enseñar las materias requeridas por el estado, no para ayudar a los estudiantes a faltar a la escuela para manifestarse. Nuestras escuelas son para educar a los niños, no para adoctrinamiento político.”
Sin embargo, castigar a los maestros y distritos escolares es irracional y una decisión sin beneficios. Mientras Abbott culpa a los maestros como co-conspiradores, la realidad es que ellos tienen muy poco control sobre las acciones de los estudiantes. Legalmente, los maestros no pueden detener o restringir físicamente a los estudiantes de irse. Como este es el caso, no tiene sentido castigar a los distritos escolares y poner en peligro la educación de los estudiantes por algo sobre lo que la escuela tiene poco control.
“Es extremadamente importante que los oficiales electos del estado y nivel federal sean juiciosos sobre los pronunciamientos que hacen sobre la libertad de expresión,” dijo Brett Harvey, Graduado en Derecho de Harvard y Asesor Jurídico General Adjunto de la Universidad del Estado de Mississippi. “Estudiantes, maestros, gente común en todos los ámbitos de la vida, comúnmente no tienen los recursos o el tiempo para litigar; si conservan su empleo, o si son responsables criminalmente o civilmente. Y lo que tienden a hacer en muchos de los casos es corregirse exageradamente o autocensurarse cuando piensan que hay amenazas de litigación o consecuencias.”
Castigar a los estudiantes por practicar su derecho a manifestar activamente los desalienta de participar en la política. En vez de penalizarlos por su participación, esta forma crucial de libertad de expresión debería ser protegida legalmente y no debería estar sujeta a represalias políticas.
