Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 10 de febrero de 2026 por Caris Gray y fue traducido al español por Rolando Vitela.
El pasado 27 de enero, el gobernador Abbott emitió una nueva directiva a las universidades y agencias estatales de Texas para cesar todas las nuevas solicitudes de visas H-1B hasta el fin del próximo periodo legislativo en mayo de 2027. Las visas H-1B están destinadas a ayudar a empleadores a contratar personal internacional en campos laborales especializados, autorizando el empleo temporal en los Estados Unidos, específicamente para empresas que de otra manera no podrían conseguir esos mismos trabajadores talentosos dentro del país.
La orden llega en medio de la campaña de Trump contra los inmigrantes, incluyendo su reciente anuncio sobre la “Restricción de entrada de ciertos trabajadores no inmigrantes”. Bajo la nueva política de Abbott, las agencias no podrían iniciar ni presentar nuevas visas H-1B sin el permiso por escrito de la Comisión de la Fuerza Laboral de Texas (TWC). Asimismo, estas organizaciones deberían presentar informes a la TWC antes del 27 de marzo que incluya el número de peticiones H-1B nuevas o renovadas presentadas en 2025, la cantidad de titulares de visas patrocinados actualmente, sus fechas de vencimiento y la documentación que demuestre que se esforzaron de dar a los tejanos competentes una “oportunidad razonable” para aplicar a los puestos que después fueron llenados por titulares de visas H-1B.
Abbott sostiene que las visas H-1B perjudican la economía estatal y que los empleadores deberían priorizar a los trabajadores tejanos, reclamando que malos actores se han aprovechado del programa. Ha dicho que, en algunos casos, empleadores han despedido a trabajadores estadounidenses para favorecer a empleados con visas H-1B a cambio de salarios más bajos. Al implementar esta congelación de visas, afirma que el anuncio le dará tiempo a los legisladores estatales para “establecer restricciones estatutarias” y permitirá al gobierno federal implementar reformas al programa en conjunto.
Es verdad que Tejas tiene una gran cantidad de beneficiarios de la visa H-1B en comparación con otros estados, habiendo aprobado más de 12.000 permisos durante el año fiscal 2025. Algunos de los patrocinadores principales del sector de la educación superior con mayores índices de visas H-1B son el Centro Médico Southwestern de UT con 228, la Universidad Texas A&M con 214 y el Centro Oncológico M.D. Anderson de UT con 171.
Sin embargo, los titulares de H-1B representan menos del 0,01 % del total de empleados en estas organizaciones respectivas. Esto contradice directamente el reclamo de que el programa busca reemplazar a la fuerza laboral ciudadana. Muchas de las investigaciones y perspectivas de vanguardia vienen de profesionales extranjeros en estas instituciones:
“Muchas veces, las personas haciendo las investigaciones más innovadoras son personas que vienen del extranjero”, dijo Courtney Handman, profesora asociada de antropología. “Es la capacidad de incorporar a personas que trabajan de diferentes tradiciones y que aportan ideas diferentes lo que hace que los departamentos y programas sean innovadores. Para ser una universidad global, como Texas (UT) intenta ser, se necesita la perspectiva de quienes viven y trabajan en todo el mundo.
Evidencia contradice el reclamo de que los patrocinadores de los empleadores reemplazan a los trabajadores tejanos para pagar un salario más bajo a los titulares de visas H-1B. Los últimos datos salariales muestran que los trabajadores con visas H-1B actualmente se encuentran en el percentil 90 de todos los salarios en los Estados Unidos, situándose en el 10 % de los que más ganan. Es más, desde el año pasado, los empleadores deben entregar una tasa de $100.000 para las nuevas peticiones de visas H-1B, a pesar de que históricamente han pagado entre $2.000 y $5.000. Estos empleadores no solo suelen pagar más por los profesionales con visa H-1B, sino que sería antieconómico adquirir talento doméstico a un precio más bajo.
Ya existen mecanismos de control para proteger contra lo que menciona Abbott. Por ejemplo, los empleadores deben afirmar que la contratación de un trabajador extranjero no perjudique las condiciones laborales ni los salarios de los trabajadores estadounidenses en puestos similares a través de una solicitud de condiciones laborales certificada por el Departamento de Trabajo (Department of Labor) propio. Además, se ha determinado que los trabajadores inmigrantes expanden la economía de los Estados Unidos a través de sus habilidades no competitivas, se correlacionan con una menor tasa de desempleo para los trabajadores domésticos y aumentan la economía a través de un incremento en la demanda de consumo.
“Si no permites que personas de países extranjeros vengan a estudiar en nuestro país, nos estamos perdiendo sus ideas”, dijo Jonas Boyen, estudiante de segundo año de antropología. “No solo perdemos su información o su conocimiento, (sino que también) perdemos los beneficios a nuestras perspectivas que se presentan al interactuar con ese conocimiento. Realmente es una pérdida para todos”.
La cesión de visas H-1B por parte de Abbott es infundada y perjudicial. Al negar a las esferas profesional y académica el acceso al talento extranjero necesario, está reduciendo la capacidad de Texas para competir en el mercado global, incluyendo campos como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la medicina. En la educación superior, probablemente disminuirá el valor de la enseñanza y la investigación en los campos especializados que más las necesitan; en las arenas profesionales, impedirá que la fuerza laboral obtenga el talento indispensable para mantener a Texas como un competidor a nivel mundial.
