Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 13 de octubre de 2025 por Diego Hernandez y Jack Polishook y fue traducido al español por Maria Guerra el 14 de octubre de 2025.
Alrededor de 200 estudiantes gritaron “no firmen” frente a la torre el lunes, protestando el pacto que la administración de Trump le ofreció a la universidad a comienzos de este mes.
El pacto priorizará a universidades a recibir financiación federal a cambio de que cumplan ciertos requisitos, como limitar el número de nuevos estudiantes internacionales y garantizar el apoyo de los “valores estadounidenses y occidentales”, según el documento publicado por el Washington Post. También crea reglas que restringen la supresión de voces conservadoras y prohíbe a los estudiantes transgénero usar espacios designados para su identidad de género preferida.
Aunque la universidad no ha firmado el pacto, Kevin Eltife, presidente de la junta de regentes de UT, dijo que el sistema estaba “honrado” de ser seleccionado por la administración Trump al recibir la oferta.
Los manifestantes reunieron oradores de organizaciones estudiantiles, como los Estudiantes por una Sociedad Democrática (Students for a Democratic Society), y el sindicato de trabajadores de posgrado de UT (UT Graduate Workers Union), para exigirle a la universidad a no firmar este pacto. Sus preocupaciones iban desde el temor de que los inmigrantes fueran atacados en el proceso de admisión por un lenguaje ambiguo en el pacto, hasta el miedo al abuso del poder ejecutivo sobre la libertad académica y la seguridad de la comunidad transgénero.
Parker Oehler, estudiante de tercer año de historia e ingeniería civil, miembro de los estudiantes por una sociedad democrática, dijo que el pacto apunta a las comunidades inmigrantes que buscan una mejor vida. El documento limita la matrícula de estudiantes internacionales a un 15% para las universidades que lo firmen. La universidad ya tiene un límite del 10% para la matrícula de fuera del estado. Oehler dijo que, aun con este límite existente, se opone a que la administración Trump tenga la capacidad de imponer dicha restricción.
“Tengo muchos amigos, mucha gente cercana a mí, que vienen de otros países, que vienen aquí para estudiar, para construir una vida mejor, para aprender, para poder hacer del mundo un lugar mejor”, dijo Oehler. “Trump quiere impedir que esas personas hagan eso. Quiere restringir la educación. Quiere aislar a nuestro país del resto del mundo.”
Bethany Epstein, estudiante de posgrado en física, dijo que el pacto usa acusaciones de disrupción izquierdista para restringir la libertad académica de estos grupos.
“Los conservadores alucinan con una conspiración izquierdista que quiere matarlos y señalan casos aislados de violencia en su contra”, dijo Epstein en un discurso. “Pero su crimen más condenable es haber imaginado una epidemia de violencia trans, que simplemente no existe”.
Kira Small, estudiante de humanidades, teatro y danza de último año, dijo que el pacto representa un abuso del poder ejecutivo, al intervenir injustamente en la libertad académica con el propósito de restringir el discurso del profesorado y controlar el proceso de admisión.
“Esto es claramente una continuación de una tendencia en la educación superior de Tejas, donde los profesores son atacados y perseguidos por su discurso”, dijo Small. “Es espantoso. Cuando mis hijos pregunten sobre esta época de la historia, quiero poder decirles que hice algo”.
Oehler dijo que inicialmente no podía creer el contenido del pacto. Le preocupa que el requisito del documento de reestructurar las reglas para proteger las ideas “conservadoras” pueda inhibir la libertad académica.
“El hecho de que el presidente pueda incluso imponer estas reglas a cambio de más fondos es horrendo”, dijo Oehler. “Es una corrupción flagrante. Es un nacionalismo flagrante, y no tiene lugar en nuestro país”.
