El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl de Bad Bunny este año fue impactante para los latinos e hispanohablantes de todos los Estados Unidos. A diferencia de otros artistas latinos que han formado parte de este evento en el pasado, Bad Bunny mantuvo la manera en la que representó su lenguaje y cultura durante toda la presentación.
Las canciones de Bad Bunny son un himno para las experiencias latinas que se han extendido más allá de la isla de donde vino. Hasta en lo que ha crecido su popularidad, no ha cambiado su mensaje. La importancia de que su lengua sea escuchada en un evento tan grande nacionalmente ha sido una fuente de mucho orgullo para hispanohablantes por todo el país.
En su nuevo álbum, Bad Bunny representa una experiencia que comparten muchos latinos en los Estados Unidos; el sentimiento de extrañar su tierra. Su canción “La Mudanza” fue dedicada a la historia de sus padres. Describe, como dice la profesora de literatura y cultura latinoamericana y caribeña, Jossianna Arroyo-Martínez, “una canción sobre la familia y sobre el acto de nacer. O sea que pasa cuando tú naces en un lugar, te crías en un lugar”. Su música es un himno para la experiencia latina, y la implicación de que el tenga la atención del país entero por una noche es inmensa. Miles de personas escucharon la música de Bad Bunny en sus televisiones la noche de la Super Bowl, para los que entendían la letra, la importancia de escuchar su lengua en un escenario nacional fue emocionante.
La estudiante latina Itzel Gonzales dijo, “yo sabía que con canciones así de bonitas, que pues, pues llenas de amor, ¿verdad? Que iba a ser un, no sé, un algo muy bonito para… no nada más para puertorriqueños, pero para latinos”. Para muchos, no importaba que no fueran puertorriqueños como él, la música de Bad Bunny los conmovió porque demostraba su cultura y su lenguaje con orgullo y belleza.
La profesora Arroyo-Martínez describió la importancia de “trabajar con tu propia historia,” cuando Bad Bunny grito los nombres de los países latinoamericanos, no solo contó su historia, sino también una compartida por todos los latinos. Bad Bunny no cambió su forma de hablar ni su lengua para acudir a otros y este orgullo le mostró al mundo una faceta hermosa de la música latina. “Siempre ha estado muy orgulloso de donde es y nunca se le ha olvidado eso”, dijo Itzel. “Enseñar cómo ese momento de ese niño chiquito que le estaba dando el, el premio, significa mucho para nosotros, para ver que podemos ser como más grande de lo que pensamos”.
El espectáculo de Bad Bunny no solo fue música bonita, ni tampoco unos momentos de emoción, fue un ejemplo. Fue un modelo a seguir para los niños latinos, para los hispanohablantes y también una representación de la hermosura que puede contener la cultura latina. Y como dijo la Profesora Arroyo-Martínez ,“¿quién no se ha enamorado y ha perdido un amor, verdad? Y esa vulnerabilidad de las letras de Bad Bunny”.
