Nota del Editor: Algunas entrevistas para esta historia se realizaron en inglés y luego se tradujeron al español.
El atletismo—conocido en Estados Unidos como track and field—ha ganado popularidad en los años recientes y la participación de muchos estudiantes, incluyendo aquellos hispanos. El mes de la Herencia Hispana, que se celebra del 15 de septiembre al 15 de octubre, ofrece una oportunidad para reconocer a los atletas que representan con orgullo a nuestro equipo de UT y a su comunidad hispana.
De acuerdo con los datos de participación de la NCAA, la participación de estudiantes atletas hispanos alcanzó una cifra récord de 38,654 en 2024-25, un incremento de más del 62% en la última década. Este crecimiento se refleja al igual en el atletismo donde los atletas hispanos dejan su huella cada vez más visible en la pista. En el mes de la Herencia Hispana, es especialmente importante reconocer cómo su participación da luz a una comunidad que combina disciplina, orgullo e identidad cultural. Las historias de estos deportistas revelan cómo, para algunos, el deporte es un lugar donde la tradición y los valores van de la mano con un futuro vibrante. Sus experiencias abren caminos e inspiran a quienes sueñan a seguir sus pasos.
Para muchos de estos atletas, competir no se trata solo de marcas personales sino también de todos aquellos que los apoyan. Los valores familiares que caracterizan a la comunidad hispana inspiran a algunos de estos atletas a rendir homenaje a sus seres queridos. Aidan Torres un corredor de primer año de El Paso, Tejas explica cómo los sacrificios de sus abuelos en busca de un mejor futuro lo motivan, “Definitivamente me inspiran, cuando no quiero presentarme, ya sea relacionado con correr o no. Es como que, si no quiero hacer algo, pienso: si ellos estuvieran en mi lugar, seguro que lo habrían hecho”. Esta mentalidad que mezcla lealtad familiar y exigencia individual lleva muy lejos a estos atletas que reconocen el privilegio de su posición como deportistas para UT.
El deporte también ha dado raíz a oportunidades para muchos estudiantes, abriendo puertas que ellos ya consideraban cerradas. Marissa Espinoza otra corredora para el equipo de atletismo de UT que viene de San Antonio explica como “hacia el final de mi penúltimo año de la prepa comencé a ver el correr como una oportunidad para ir a la universidad. Y pensé ‘wow, creo que posiblemente pueda conseguir una beca para ir a la universidad”. Como estudiante universitaria de primera generación, Marissa refleja la experiencia de muchos corredores hispanos que utilizan la accesibilidad del deporte para superar desafíos y tomar control de su futuro.
La herencia cultural también se muestra en entrenadores hispanos que transmiten la importancia de ciertos valores a sus atletas. Isaac Alonzo quien fue corredor para el equipo y ahora se ha vuelto entrenador voluntario de larga distancia habla sobre el impacto de su familia en su transcurso universitario diciendo, “Mi papá es una de mis mayores inspiraciones, me enseñó a mí y a mis hermanos el valor del esfuerzo. Hace mucho trabajo para permitirnos ir a alcanzar nuestros sueños y hacer lo que queramos, ayudándonos, ya sea emocionalmente o financieramente”. Ahora en una posición de apoyo Alonzo transmite estas ideas a sus atletas y le da gusto poder ver cómo hacen que mejoren. Este liderazgo permite que los jóvenes se sientan representados y respaldados en un ambiente exigente.
En este mes de la Herencia Hispana las historias de estos atletas y entrenadores remarcan cómo para muchos correr no es solo competir contra el reloj, sino abrir caminos en donde jóvenes hispanos encuentren identidad y oportunidad.
