Nota del editor: Algunas entrevistas para esta historia se realizaron en inglés y luego se tradujeron al español; su contenido ha permanecido inalterado.
Durante las últimas semanas, Puerto Rico ha sufrido severos apagones de agua por el deterioro y la antigüedad de la infraestructura de los embalses. Aunque el nuevo proyecto de UT, el WaterHub, no fue diseñado para resolver los problemas de la isla, puede servir como ejemplo para comunidades.
Los cortes de agua han dejado a miles de puertorriqueños sin agua por semanas, recordando a muchos que el agua no se puede dar por sentado, pero también destacando que aquellas comunidades que inviertan en una planificación duradera de infraestructura resiliente estarán mejor preparadas para afrontar futuras crisis de agua antes de que se vuelvan críticas.
Aunque Puerto Rico y el centro de Tejas son dos ambientes diferentes, expertos en agua dicen que el principio es el mismo: las comunidades tienen que invertir en una infraestructura de agua que sirva y pueda proveer agua limpia y potable.
David J. Eaton , profesor de UT con un doctorado en ingeniería ambiental, explica que los cortes de agua no son a causa de un solo problema, sino que pueden deberse al clima, al pobre mantenimiento o a otros factores técnicos, y que la mejor forma de evitarlos es planificando para el futuro.
“En el estado de Tejas, el gobierno trata de planificar hasta con 50 años de antelación”, dijo Eaton. “Pero hay comunidades que no hacen eso”.
Un ejemplo de esa estrategia es el próximo proyecto de UT, el WaterHub, una instalación de tratamiento de agua que abrirá en 2028. La institución reciclará las aguas residuales del campus para usos no potables.
Ryan Thompson es el director ejecutivo de servicios públicos y gestión de energía de UT y ha estado trabajando en este proyecto durante los últimos ocho años. Él espera un impacto significativo en el uso excesivo de agua en UT.
“Realmente ofrece muchos beneficios”, dijo Thompson. “No solo hay un recurso hídrico, sino también un componente energético, uno de tratamiento y, por supuesto, la resiliencia, que es muy importante”.
Además de reducir el uso excesivo, también sirve para proteger contra futuras sequías y mal tiempo.
“Estoy muy emocionado por esta parte, especialmente por la resiliencia que nos va a proveer”, dijo Thompson. “Vamos a tener agua cuando la necesitemos para para mantener el campus funcionando”.
Se dice que el UT WaterHub es la instalación más grande en una universidad y que representa una estrategia para mejorar la resiliencia hídrica, pero la realidad en Puerto Rico es muy diferente.
Carlos Ramós Scharrón, profesor de UT, estudia la erosión, las cuencas hidrográficas y la sedimentación de embalses en Puerto Rico; afirma que la isla depende de los embalses para distribuir y guardar agua, pero que son demasiado pequeños y llenos de sedimentos.
“Básicamente, el problema es que estás llenando el vaso donde se guarda el agua con sedimento”, dijo Ramos Scharrón. “El lago está lleno de sedimentos. La magnitud de este problema es significativa”.
La situación se vuelve más seria ahora en verano, cuando ocurre el fenómeno de El Niño. Ramos Scharrón afirma que el clima trae condiciones más secas para el Caribe, lo que limita el desarrollo de las tormentas tropicales que le traen vida a la isla.
“Periodos más largos sin lluvia resultan en sequía”, dijo Ramos Scharrón. “Son interrumpidos por tormentas extremas, lo que significa más sedimento de las cuencas hidrográficas”.
Ramos Scharrón dice que esos efectos no se notan porque ocurren bajo el agua. Explica que los terrenos escarpados y las tormentas intensas aceleran la erosión, lo que provoca que grandes cantidades de sedimento lleguen a los embalses tras los huracanes.
“Tú vas y el lago sigue ahí”, dijo Ramos Scharrón. “No ves el efecto porque todo pasa bajo el agua”.
Aunque los desafíos de Puerto Rico son diferentes de los del centro de Tejas, los expertos dicen que mantener o invertir en los recursos hídricos ofrece un resultado mejor que limitarse a responder a emergencias. Ya sea mediante inversiones en el desarrollo de proyectos como el WaterHub o en infraestructura, las comunidades están mejor preparadas cuando planifican para el futuro.
“Yo pienso que la gente da por sentado que el agua siempre va a estar ahí”, dijo Thompson. “Pero eso no es el caso”.
