Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 11 marzo de 2026 por Graciella Sanchez y fue traducido al español por Grecia Gonzalez.
Mientras estás sentado en clase, oyendo a medias, sientes tus ojos comenzar a perderse en el chico guapo que notaste el primer día de escuela. El profesor impone una pregunta para la clase y el chico guapo alza su mano, respondiendo elocuentemente. Desde tu asiento, empiezas a formular una respuesta igualmente perspicaz para impresionarlo. Quizás empieces a leer los artículos asignados con más cuidado y a participar más seguido, así aumentando tu comprensión y calificación de participación en el proceso.
¿Tu crush de clase alguna vez ha hecho que mejores tu desempeño en el curso inadvertidamente?
El sociólogo Erving Goffman introdujo la teoría de la gestión de impresiones en 1959, la cual dice que los individuos regulan sus comportamientos en frente de otros para controlar cómo son percibidos. Él describe la vida como un teatro e individuos como actores quienes controlan su narrativa para la audiencia, la cual consiste en nuestra familia, maestros y compañeros.
“Cualquier tipo de atracción romántica, intuición o enamoramiento eventualmente conduce a la gestión de la impresión”, dijo Mehdi Haghshenas, profesor asociado de instrucción en sociología. “Intentas presentar una imagen favorable a otra persona, y eso altera la conducta académica. Eso en sí mismo potencialmente (mejora) el rendimiento.
Al enfocarnos en cómo somos percibidos por los demás, especialmente aquellos con los cuales tenemos una gran afinidad, eventualmente dicta cómo nos comportamos. La alteración de nuestros comportamientos cotidianos puede transcurrir en nuestras rutinas y hábitos de estudio, lo cual tiene el potencial de mejorar las notas académicas si deseamos impresionar al objeto de nuestra atención.
Aunque esta idea ciertamente aplica a los enamorados románticos, también puede verse en amistades o redes de compañeros.
“La investigación indica que la motivación por el logro… puede ser improvisada cuando un estudiante (percibe) compañeros de apoyo… a su alrededor, y la conexión emocional y social, hasta la admiración romántica, puede indirectamente mejorar el compromiso académico de una forma positiva”, dijo Haghshenas.
Construir conexiones fuertes con un grupo de compañeros motivados puede influenciar tus hábitos y motivarte a ser un mejor estudiante. Los crushes de clase pueden incentivarnos a rendir mejor para crear una impresión positiva.
Sin embargo, el enamoramiento puede traspasar límites y volverse dañino.
“El manejo excesivo para impresionar o la preocupación emocional también puede conducir a más agitación y ansiedad”, dijo Haghshenas. “Si la emoción intensa es… suficientemente elevada, realmente no estas comodo. Tu (estás) constantemente pensando en la persona, y eso crea distracción”.
Es importante no dejarnos ser consumidos por la ansiedad de vernos percibidos negativamente por aquellos que deseamos impresionar, ya que esto puede afectar negativamente nuestra salud. El Hiperenfoque en detalles específicos puede llevar a la parálisis analítica, ya sea en las prendas que usas para clase o en tu respuesta a la pregunta de discusión de tu profesor.
“(Los crushes) no deben desequilibrarte, distraer, o desviarte de tu carrera académica. Ese no es el punto”, dijo la estudiante de segundo año de biología humana Vineeta Singh. “(Los crushes no deberían) nublar tu ambición ni apagar tu fuego”.
Encontrar un sistema de apoyo fuerte es importante para que los estudiantes sobresalgan académicamente. Incluso si los estudiantes no están atraídos románticamente hacia nadie en clase, puede ser beneficioso encontrar un amigo y observar a personas que te intrigan y así iniciar una conversación. Compañeros con ideas afines te ayudarán a levantarte y motivarte a asistir a clase cuando tú preferirías quedarte en la cama.
Pero bueno, tener un crush en la clase tampoco duele.
