La lucha legal por el reparto de los beneficios SNAP (Programa de Asistencia para Alimentos Suplementarios) sigue en desarrollo tras el voto del 10 de noviembre en el Senado. El plan de financiación para reiniciar operaciones espera la aprobación de la Cámara de Representantes.
Esto ha ocurrido después de un cierre gubernamental de más de 40 días, que ha causado que los fondos de asistencia alimentaria, conocidos como SNAP, no sean repartidos completamente a sus beneficiarios.
“Para andar teniendo el estrés otra vez encima de la universidad, tengo que preocuparme… si tengo suficiente dinero para la comida”, dijo Jonathan Lazo, un estudiante de primera generación en su tercer año estudiando negocios, quien depende de SNAP.
La decisión del 31 de octubre, hecha por el juez del distrito federal de Rhode Island, John J. McConnell Jr., ordenó el uso de fondos de emergencia para repartir los beneficios completos de SNAP. Sin embargo, la jueza de la corte suprema, Ketanji Jackson, impuso una pausa temporal el 7 de noviembre por una apelación de la administración de Trump contra la decisión de McConnell después de que muchos estados comenzasen a repartir los fondos.
El Departamento de Agricultura Estadounidense (USDA) anunció el 8 de noviembre que los estados deben repartir solamente una porción de las asignaciones mensuales de SNAP. Siguiendo esa directiva, el departamento de Servicios Humanos y Sanitarios de Tejas (HHS) anunció que los beneficiarios de SNAP recibirán sus beneficios de forma parcial, comenzando a partir del 10 de noviembre.
“Ya supe que los efectos del gobierno eran realidad”, dijo Lazo al explicar cómo no ha podido recibir fondos completos desde octubre.
A pesar de que la resolución se acerca, el cierre del gobierno ha afectado a más de 40 millones de americanos que se benefician de SNAP, lo cual incluye alrededor de 1.1 millones de estudiantes universitarios.
“Logré adquirir un poco más de libertad, no tuve que ya tener dos trabajos para mantenerme, entonces me dio bastante oportunidad para disfrutar más de la universidad y hacer otras cosas sin preocuparme de las cosas básicas”, dijo Lazo, quien calificó para SNAP al participar en el programa “trabajo estudio” (work study) con bajos ingresos.
A causa del cierre, Lazo dijo que recientemente ha tenido que ahorrar fondos de emergencia y comenzar a disminuir sus gastos alimentarios. Esto lo ha llevado a visitar el banco de alimentos de “UT Outpost”y sus ubicaciones satelitales alrededor del campus con más frecuencia, incluyendo la de “UT for ME”, donde Lazo trabaja.
UT comentó en un correo electrónico que “UT Outpost no ha visto un aumento en su demanda general”, la cual es de entre 450 y 500 estudiantes semanales.
Sin embargo, Lazo explicó que “Hemos tenido bastantes más estudiantes que vienen a nuestra oficina (de UT for ME). Entonces yo, por medio de este trabajo, he visto que hay bastantes estudiantes que también andan sufriendo por esto”.
Los Servicios de Estacionamiento y Transporte de UT también han apoyado a los estudiantes con un programa llamado “Food for Fines”, el cual permite que algunas multas de estacionamiento sean descartadas al donar latas de sopa para UT Outpost hasta el 5 de diciembre.
El cierre gubernamental podrá terminar pronto, pero las dificultades por las que han pasado estudiantes como Lazo demuestran el impacto que ha dejado.
“Sé que es un tiempo difícil, es un tiempo de bastante inseguridad y preocupación, pero si uno sigue navegando… siempre pienso que uno va a encontrar la forma para seguir adelante”, dijo Lazo.
