Nota del editor: Este artículo se publicó por primera vez el 24 de marzo de 2026 y fue traducido al español por Lourdes Fortoul Belausteguigoitia.
“Solo quiero mostrar mi arte”.
El mes pasado, Alysa Liu conquistó a la nación ganando la medalla de oro en patinaje artístico en los Juegos Olímpicos. Me hizo sentir patriótica y ni siquiera soy americana. Brilló hasta llegar a la cima, sonriendo durante cada desempeño con una alegría contagiosa. Está compartiendo su arte y atrayendo por completo al público. Es el tipo de persona guay que yo quería ser cuando tenía ocho años: divertida, despreocupada y segura de sí misma. Doce años después, estoy viendo sus rutinas olímpicas como si fueran videos de música pop.
“No necesito una medalla, solo necesito estar aquí y mostrarle a la gente lo que puedo hacer”, dijo Liu en una entrevista.
Antes de ganar, la prensa era más crítica de Liu – ¡Que sorpresa! Los medios no se enfocaban en su patinaje, sino en su apariencia y actitud. Desde su cabello original teñido tipo halo hasta su piercing sonriente, Liu mostró ser “demasiado punk” para los Juegos Olímpicos.
Cuando ella dijo que visitó Milán para divertirse en lugar de ganar medallas, la gente no la consideró medecedora de su medalla. ¿Por qué está la alegría conectada a la ausencia de éxito?
“(Hay) un sentimiento vibrante que todos (en la arena) tienen”, dijo el estudiante de primer año de actuación Fred Wara. “Esa experiencia compartida simplemente no pasaría igual si (Liu) fuera estoica”.
El cliché del artista torturado está muy arraigado, pero quizá esta idea ya se está quedando vieja. El gran arte no tiene que venir del sufrimiento y la angustia. Desde estrellas del rock drogadictas y alcohólicas que engañan a sus esposas hasta grandes escritores que se suicidan antes de cumplir 30, el peso de la grandeza se vende como devastador. Sin embargo, Liu es prueba de que la cima del éxito es alcanzable, no tras décadas de sacrificio agotador, sino incluso a la alegre edad de 20 años.
Habiéndose retirado a los 16, Liu no es la atleta convencional “hambrienta de éxito”. Rara vez podemos ver una joven atleta profesional que parece estar moldeando su propio camino, especialmente en el caso de las mujeres jóvenes. Es punk en rechazar las cadenas, el esfuerzo agotador y el desprecio del artista torturado.
“Ver a alguien como ella, que no se parece mucho a otros atletas olímpicos, está fuera del molde”, dijo Zoe Mullins, estudiante de segundo año de gobierno y filosofía. “Es interesante ver un nuevo rostro en alguien que es tan cercana a mi edad, siendo tan exitosa y también teniendo tanta alegría por lo que está haciendo”.
Tras su victoria, los medios confirman que este es el tipo de modelo a seguir que Estados Unidos ha estado deseando: entusiasta, eufórico y lleno de alegría. Es un gran alivio en un momento en el que siento que mi futuro está siendo dictado por viejos.
Para muchos estudiantes, la creatividad no es parte de su carrera o de su futuro profesional. No estoy segura de cuántos doctores, analistas o chicos de finanzas adoptarán lo “punk”, pero la batalla por alcanzar el éxito y mantener la alegría aplica a todos. El cincuenta y siete por ciento de los estudiantes se sienten pesimistas sobre empezar sus carreras. Como estudiante de tercer año, siento la presión inmensa de asegurar una carrera satisfactoria y exitosa. Sin embargo, estoy determinada a encontrar alegría en mi trabajo. Haz tu contribución al mundo a través de tu arte. De todos modos, lo harás durante los próximos 50 años , como le gusta recordarme a mi papá. Abraza la autenticidad. Es fácil dejarse llevar por la seriedad del trabajo duro, pero yo prefiero sentirme como la estrella punk rock Alysa Liu bailando hasta la cima.
Acepta la alegría y confía en que el éxito seguirá.
Para citar a la propia Liu, después de su rutina final ganadora del oro: “¡De eso es de lo que estoy hablando, j—!”
