Nota del editor: Algunas entrevistas para esta historia se realizaron en inglés y luego se tradujeron al español.
Los estudiantes de UT Austin recibieron un correo electrónico el 12 de febrero alrededor de las 11 a. m. del presidente Jim Davis informando oficialmente a los estudiantes y la facultad que la universidad ha decidido seguir adelante con su plan de consolidación de la Facultad de Artes Liberales, conocido por sus siglas en inglés como COLA, incluyendo el Departamento de Estudios México-Americanos y Estudios Latinos.
Este correo confirmó los temores que muchos estudiantes y profesores han tenido dentro del departamento desde que la universidad anunció su plan de auditar cursos relacionados con estudios de género y estableció el Comité Asesor sobre la Estructura Administrativa para evaluar posibles cambios en la organización de COLA en octubre de 2025; los estudiantes afectados, al igual que la facultad, no están contentos de escuchar esta noticia.
El correo comenzó diciendo: “La Universidad de Texas en Austin está comprometida a brindar a todos nuestros estudiantes acceso a una educación de clase mundial”, seguido poco después por la declaración: “La manera en que decidimos organizarnos y asignar los recursos que administramos influye en este importante compromiso”, antes de detallar específicamente la reestructuración de los departamentos de COLA.
Según explicó Davis, la reestructuración tiene como objetivo remediar las “inconsistencias y la fragmentación” a lo largo de todos los departamentos de COLA.
El Departamento de Estudios México-Americanos y Estudios Latinos se consolidará junto con el Departamento de Estudios Africanos y de la Diáspora Africana, el Departamento de Estudios Americanos y el Departamento de Estudios de la Mujer, Género y Sexualidad, según el correo. Juntos, estos departamentos constituirán el nuevo Departamento de Análisis Social y Cultural.
“La noticia me hizo sentir muy enojado”, dijo Paul Moerschell, un estudiante de tercer año que estudia Gobierno y que actualmente está inscrito en una clase dentro del departamento de Estudios México-Americanos y Estudios Latinos. De manera similar, Catherine Covarrubiaz, estudiante de segundo año en los departamentos de Gobierno y Estudios México-Americanos y Estudios Latinos, dijo: “Ahora me siento traicionada por una institución que admiraba”.
La decisión de consolidar está “restringiendo el acceso a la educación sobre los latinos y las minorías en general”, según Moerschell. Su preocupación refleja la de otros estudiantes y profesores que ven esta decisión como un paso atrás en la educación. “Este es un día triste para los estudiantes de UT”, dijo Julie Minich, profesora de Estudios México-Americanos y Estudios Latinos y de Inglés, en una entrevista con The Associated Press. “UT está revirtiendo aproximadamente cincuenta años de progreso e innovación intelectual” dijo Minich.
Complicando aún más la situación, esta decisión se ha tomado en medio de una presión visible tanto de funcionarios estatales como federales tras las leyes del Senado 17 y 37 y el Pacto por la Excelencia Académica en la Educación Superior enviado a la universidad por la administración del presidente Donald Trump.
Aunque esta decisión no se ha tomado oficialmente en relación con los proyectos de ley del Senado ni con el pacto, Moerschell expresó que sentía que la consolidación está “resaltando una peligrosa tendencia hacia la capitulación ante la derecha” en la educación, ya que tanto los proyectos de ley como el pacto se originaron a partir de políticos conservadores.
En última instancia, Moerschell afirmó que la decisión “ignora las demandas de muchos de los estudiantes de UT que expresaron su oposición”. Por su parte, Covarrubiaz fue aún más directa: “Claramente, [UT] no tiene en mente el mejor interés de sus estudiantes”.
